Durante todo el Mundial, España ha sido objeto de críticas por parte de quienes consideran que su estilo de juego es demasiado conservador y poco vistoso. Para muchos, esa propuesta futbolística “aburrida” no era digna de un campeón del mundo. Sin embargo, la selección dirigida por Luis de la Fuente volvió a demostrar que el control del balón y la solidez defensiva también ganan partidos.
La coincidencia no pudo ser más simbólica. Este 14 de julio, fecha en la que Francia celebra su Día Nacional, España dejó fuera a los actuales subcampeones del mundo con una actuación convincente, pese a que el conjunto francés llegaba como favorito para alcanzar la final.
Además, la Furia Roja continúa consolidándose como la mejor defensa del torneo: únicamente ha recibido un gol en toda la Copa del Mundo.
Desde el silbatazo inicial, el plan español fue evidente: monopolizar la posesión y evitar que Francia pudiera desarrollar su juego. La estrategia surtió efecto y los dirigidos por Didier Deschamps nunca lograron sentirse cómodos sobre el terreno de juego.
La recompensa llegó al minuto 20. Marc Cucurella fue por la banda izquierda buscando conectar con Mikel Oyarzabal, pero el balón terminó en dirección de Lucas Digne. El defensor francés intentó despejar, aunque antes impactó a Lamine Yamal dentro del área, acción que el árbitro sancionó como penalti.
Mikel Oyarzabal fue el encargado de ejecutarlo. A pesar de que Mike Maignan adivinó la trayectoria, la potencia y colocación del disparo fueron suficientes para vencer al guardameta francés y poner el 1-0 en el marcador.
España mantuvo el control del encuentro durante la mayor parte del compromiso, mientras que Francia mostró muy poco en ataque. Figuras como Ousmane Dembélé, Kylian Mbappé y Michael Olise pasaron prácticamente desapercibidas, incapaces de generar peligro constante ante una defensa española que volvió a mostrarse impecable.
El segundo tiempo mantuvo un ritmo similar. En el minuto 58, Dani Olmo filtró un gran pase para Pedro Porro, quien definió con precisión para ampliar la ventaja y acercar a España a la gran final. Apenas dos minutos después, Lamine Yamal volvió a enviar el balón al fondo de la red, aunque la anotación fue invalidada por fuera de juego.
Con el paso de los minutos, la desesperación comenzó a apoderarse de Francia, que intentó reaccionar mediante disparos de media distancia y centros al área, sin encontrar respuestas ante la disciplina defensiva española.
La ocasión más clara para los franceses llegó al minuto 81, cuando Unai Simón cometió un error en la salida que dejó el balón a merced de Désiré Doué. Sin embargo, el joven atacante del Paris Saint-Germain desperdició el regalo al rematar directamente a las manos del guardameta del Athletic Club Bilbao, manteniendo intacta la ventaja española.
Con esta victoria, España disputará apenas la segunda final del Mundial de su historia y mantiene vivo el sueño de conquistar su segundo título, después del conseguido en Sudáfrica 2010. La Furia Roja aguardará al vencedor de la otra semifinal, entre Argentina e Inglaterra, con la ilusión de coronar una generación que ya levantó la Eurocopa en 2024 y que ahora está a un solo paso de alcanzar la gloria máxima del fútbol.





